Tips de Mindfulness para adolescentes

Mindfulness nos ayuda a ser conscientes de lo que hacemos mientras lo hacemos.

¿Te ha pasado de levantarte de la mesa a coger algo y de repente se te olvida? Suele pasar…es lo que se llama vivir en piloto automático. Tu cuerpo está aquí, pero tu mente está con su discurso interno y desconectada de la realidad.

La etapa de la adolescencia se caracteriza por la desconexión con el mundo que le rodea. Tienden a refugiarse únicamente en sus intereses, se preocupan por su grupo de iguales, y en ocasiones suelen actuar sin ser conscientes de sus acciones.

Por ello practicar Mindfulness con adolescentes puede ser interesante para mejorar la comprensión del mundo emocional, la respuesta reflexiva frente a la impulsiva y la conexión con lo que hacemos.

A continuación te detallo algunos tips que en mi experiencia personal funcionan para conectar con los adolescentes.

1. Utiliza un lenguaje claro y personalizado.

Yo en la primera sesión indago mucho sobre sus intereses, para utilizar ejemplos en los que ellos se sientan identificados. 

2. La motivación, nuestra gran aliada.

Podemos acompañar la práctica de Mindfulness con elementos motivadores como: ponerles su música favorita para meditación en movimiento, utilizar vídeos en presentaciones, darles tareas de colaboración. Ejemplo: el líder consciente para tocar la campana.

3. El humor como vehículo conductor.

No te lo tomes todo tan personal. A los adolescentes les gusta retar, pero con humor todo se suaviza y ellos aprenden de tu ejemplo a ser más amables.

4. Respeta los procesos de cada uno.

Nuestro objetivo es acompañarles en su experiencia, no obligarles a aprender a meditar. Déjales aprender a su ritmo. Quizás hoy no les apetece entrar en la práctica, pero te aseguro que al ver al resto de sus compañeros, se les despertará la curiosidad para la próxima vez.

5. Yo te respeto y tu me respetas.

En mi clase siempre hay un límite claro. Yo no te obligo a practicar Mindfulness, pero tú respetas también los momentos de cada compañero. Invitamos al silencio para no interferir en el otro. Cada uno se centra en uno mismo.

Y recuerda, aunque los adolescentes vayan con el “no” por delante os aseguro que dentro llevan a un joven con ganas de ser escuchado, atendido, comprendido… 

Al principio algunos me comentaban que no les apetecía estar allí, pensaban que eran unas clases aburridas de «relajación»,  pero hoy en el cierre de la sesión, después de una semana de trabajo intenso, no se querían ir…

Es realmente emocionante.

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