4 Técnicas de mindfulness adaptadas para los niños

Mindfulness o atención plena, es el arte de vivir el presente intensamente, entrando en una actitud de aceptación, calma y curiosidad para conocernos mejor y evitar los juicios y rumiaciones que nos perturban y alejan del «aquí y ahora».

Por lo que mindfulness no consiste sólo en sentarnos, y poner atención a nuestra respiración, podemos hacer muchas actividades de la vida cotidiana con plena conciencia o mente de principiante, es decir, como si fuera la primera vez que lo estamos haciendo y de esta forma también estaremos practicando mindfulness de forma informal.
Vivimos en un mundo de prisas y carreras, donde parece que nunca tenemos tiempo para nada, y por ello, vamos corriendo a llevar al niño al colegio, después corriendo a comer, más tarde hay que hacer la tarea corriendo porque después hay que llegar a tiempo a la actividad extraescolar, y así… corriendo nos pasamos todo el día. Estas situaciones constantes y repetitivas nos llevan a crear estados emocionales de estrés y ansiedad que perjudican nuestro bienestar físico y psicológico, y además no sólo afecta a los adultos, sino que los niños también sufren de alteraciones emocionales que pueden perjudicar tanto su rendimiento académico como su desarrollo personal y social. Por ello es importante dedicar un tiempo a practicar el mindfulness.

Para trabajar con niños/as recomiendo que introduzcáis las técnicas de mindfulness como un juego donde van a descubrir momentos mágicos que querrán repetir más a menudo porque les ayuda a estar más tranquilos y felices. Después de las actividades es importante que le preguntéis a los niños/as como se han sentido y si les ha gustado, eso les servirá para evaluar sus cambios emocionales antes y después. Además, también os ayudará a los propios educadores para ir viendo si el niño es más receptivo a actividades dinámicas o pausaudas, ambas pueden trabajar la atención y relajación, pero depende de la personalidad del niño, ¡cada uno es mundo!

En este primer post os describo 4 sencillas técnicas de mindfulness que podéis empezar a practicar en casa con vuestros hijos/as o en la escuela. Recordad que lo importante del mindfulness es la práctica continua, no esperéis que los niños/as estén super tranquilos con realizarlo una vez, son herramientas que van interiorizando poco a poco y veréis los resultados con calma 😉

Espero que probéis estas técnicas de mindfulness y me comentéis qué os ha parecido. Si os ha gustado el post lo podéis compartir y me ayudáis a difundir Mindala.

¡Que tengáis un feliz día!
Coral Selfa García

  1. Cada vez que el niño/a se sienta preocupado o nervioso, podemos enseñarle a tomar una postura cómoda y darle al botón de pausa que está en nuestro cerebro. En ese momento el tiempo se para, todo va más lento y nuestros pensamientos se van de la mente. Eline Snel nos aporta una relajación con el botón de pausa que a los niños les encanta.
  2. Un juego muy divertido en familia, consiste en tapar los ojos al niño/a y darle una macedonia de frutas. Primero deberá olerla, ¿a qué huele? después saborearla lentamente ¿a qué sabe? y adivinar qué fruta es. Creamos hábitos saludables en la alimentación y estimulamos los sentidos de forma consciente. Seguramente descubrirá nuevas sensaciones!
  3. Aprovechando la llegada del otoño, podemos dar un paseo por el parque y recoger hojas, ramitas, piedrecitas y flores que nos encontremos por el camino. En casa realizaremos un mandala cooperativo en familia. Ponemos una música de fondo que nos de ambiente, luz tenue, y antes de empezar damos las instrucciones, el mandala es creativo pero debe intentar seguir una estructura geométrica circular del centro hacia fuera. Además la actividad la debemos hacer en silencio, para estar tranquilos y atentos hasta que terminemos nuestra obra de arte. Después podemos sentarnos alrededor de nuestro mandala de la naturaleza para observar sus colores, su forma y su belleza.
  4. Será muy divertido crear nuestro rincón de la calma, como una casita que simula la cueva o guarida del niño/a, donde podrá ir a relajararse cada vez que se sienta alterado. La adaptaremos con cojines en el suelo para que esté cómodo y le enseñaremos que en esa casita sólo se entra para poner atención en su respiración y estar tranquilos para que nada nos moleste. Es su lugar mágico que nosotros respetaremos. Después podrá salir y seguir jugando o estudiando.