“Mindful parenting” Principios para tener una crianza consciente

Aquí me encuentro, en una pausa de mi trabajo con talleres de mindfulness con niños/as, para iniciar un nuevo proyecto, tal vez uno de los retos más grandes en mi vida, descubrir la crianza consciente por mí misma. Ya en la semana 39, puedo decir que el embarazo está siendo uno de mis mayores aprendizajes, donde los pensamientos me invaden constantemente con miedo a lo desconocido y preocupaciones por lo que pueda pasar, como madre primeriza que soy, pero hoy más que nunca pongo en práctica todas las herramientas de mindfulness que me ayudan a aquietar mi mente y centrarme en lo realmente importante.

Recientemente he realizado un curso de nacimiento consciente, y si algo me llevo conmigo es que las mujeres embarazadas debemos perder el miedo a parir, debemos confiar en nuestro cuerpo que tan sabio es para formar vida dentro de nosotras, y debemos permanecer en un estado de calma para facilitar todo el proceso de desarrollo y llegada al mundo de nuestro bebé.

Así, aceptamos que a veces es normal que nos lleguen los miedos, pero no nos regodeamos en ellos, los dejamos pasar, tomando consciencia de que los tenemos, pero ellos no nos identifican, es decir, nosotras no somos nuestros miedos. Por ejemplo, yo siento preocupación, pero no soy una preocupación, así que no me defino como una persona preocupada. A veces me preocupo por lo que pueda pasar, y a veces no. Así, es muy importante que hagamos un entrenamiento mental para discernir que sentimos y que somos realmente, y de esta forma podamos mantener en equilibrio entre la conexión cuerpo y mente.

Adentrándonos en el mundo de la crianza consciente de la mano de Jon Zabat-Zinn, me quedo con su frase:

“El mejor regalo que le puedes hacer a tu hijo/a es tu plena presencia”.

Esto significa que parte de nuestro trabajo como madre o padre es crecer en auto-conocimiento y auto-conciencia. Este trabajo constante puede ser promovido dedicando un tiempo para la contemplación silenciosa, simplemente dejándonos ser, cada día unos 5-20 minutos. Sabiendo que sólo tenemos el presente, que esa es nuestra única verdad, porque el pasado ya no existe y el futuro es desconocido. Y que cuando nuestra mente está atrapada por los pensamientos alejados del momento actual, no somos conscientes de lo que está ocurriendo realmente en el “aquí y ahora”, poniendo en riesgo nuestra salud mental y emocional. Para recuperar nuestra atención nos pueden servir unas preguntas ancla del presente, como: ¿dónde estoy? Aquí… en el cuarto de baño, ¿en qué momento? Ahora…disfruto de la ducha.

La crianza consciente parte de la base de que sólo podemos dar a nuestros hijos lo que nosotros hemos dado en primer lugar y fundamentalmente a nosotros mismos. Por ello, es muy importante que no nos olvidemos de nosotros y recordemos siempre que si somos unos padres, madres conscientes, tendremos unos hijos/as felices.

Aquí van algunos Principios para sostener una Crianza consciente:

  1.  Atención plena para gestionar el estrés: Como padres y madres, muchas veces vivimos nuestra vida conectados al piloto automático, es decir, nos adentramos en nuestra rutina diaria sin pausa, ni cuestionar o poner atención a los nuevos acontecimientos que nos rodean. Esto puede repercutir en la relación con nuestros hijos/as en la medida de que no ofrecemos lo mejor de nosotros mismos, porque vivimos con la desconexión cuerpo-mente. Para ello, una buena técnica para ser menos impulsivos y más reflexivos es el  STOP (traducido del inglés)*:
    S: STOP (Detente). Siempre que detectes síntomas de estrés o desequilibrio, sólo tienes que hacer una pausa en la conciencia.
    T: Toma una respiración. LLeva tu conciencia a la respiración, y deja que tu cuerpo se oxigrsz_mindfulness_hijosene. Además, puedes observar como tu mente comienza a asentarse un poco, con una mayor aclaración. Cuando estamos estresados, no podemos pensar con claridad o ver cualquier situación con precisión, por eso es importante respirar antes de actuar.
    O: Observa. Date cuenta como la respiración comienza a traer naturalmente equilibrio a los sistemas de tu cuerpo. También, puedes observar tu mente, ¿cómo están ahora tus pensamientos? Puede que tengas una nueva visión de aquello que te estaba estresando… déjalo sentir y observa como vas perdiendo reactividad, todo se va calmando…
    P: Procede. Después de haber cambiado a un modo más sensible con atención, estás más preparado para tomar una decisión más hábil, adecuada y en mejor sintonía con tu verdadera situación.
    Beneficios: Aprender a comunicarnos con nuestros hijos/as de una manera más empática y respetuosa, evitando la reactividad del momento. Tomar conciencia de cada momento que vivimos junto a ellos/as.
  2.  Adoptar un modelo de padre o madre “humano”: Que mejor término que definirnos como seres humanos, de forma que nos liberamos de todos los patrones heredados para ser “super mamis” o el “padre perfecto”. En la crianza consciente si nos aceptamos como padres y madres, dejamos atrás la queja constante de “podría haberlo hecho mejor…“ Desde la crianza consciente abrazamos el ser, aceptando que no somos perfectos, aceptando nuestros errores y aceptando nuestra conciencia para aprender cada día. Cuando se producen estos momentos inevitables de imperfección y fracaso, se abren oportunidades para la compasión, el aprendizaje, la reparación, el perdón, el humor, la honestidad y la bondad. Por tanto son buenas cualidades para transmitir a nuestros hijos/as.
    Beneficios: La manera en la que educas a tu hijo/a, va a influir en su desarrollo. Si transmites honestidad y compasión, tu hijo/a está recibiendo esos patrones para su futuro.
  3. Honrar la soberanía de tus hijos/as: Lo más importante que necesita un niño/a es ser reconocido tal y como es, separándolos de lo que “nos gustaría que fueran”. Como padres y madres debemos acompañar el desarrollo de nuestros hijos/as, pero también debemos establecer límites saludables para dar libertad a sus propias necesidades, que seguramente serán diferentes a las nuestras.
    Beneficios: Ser capaz de rescatar nuestro niño interior, nos ayuda a tener una visión empática con nuestros hijos/as para dejarles que vivan su niñez desde la mente del niño, no del adulto.
  4. Cultivar el agradecimiento: No hay nada más bonito que levantarse cada día y dar las gracias por… vivir…respirar…ser…. Podemos practicarlo con nuestros hijos/as a través del «bote de las gracias». Cada vez que nos pase algo bueno que queramos recordar lo escribimos en un papelito y lo metemos en el bote. Al final del año podemos abrirlo y darnos cuenta de lo afortunados que somos.
    Beneficios: El niño será capaz de comprender las necesidades reales, y que en la vida no hace falta tanto material, podemos ser agradecidos por momentos sencillos como disfrutar de nuestro plato de comida favorito.

Ser padres o madres no es tarea fácil, así que debemos dejar de lado las expectativas poco realistas, para amar y aceptarnos como somos. Nuestros hijos/as necesitan de nuestro amor incondicional. Sin embargo, recordamos que no podemos dar lo que no tenemos. Por lo tanto, tenemos que empezar primero con nosotros mismos, experimentando la bondad, la compasión y la aceptación, para que pueda fluir de forma natural a nuestros hijos/as, a través del canal más directo, el corazón.

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Coral Selfa García.

Psicóloga, Especialista en Mindfulness y Educación Consciente.

* Fuente: http://www.huffingtonpost.com/lisa-kring/the-5-main-tenets-of-mindful-parenting_b_4086080.html